La elegancia en la pintura, de Alberto Labad

Alberto Labad es tan serio como agudamente inteligente en clave de humor. Puedes estar hablando con él de metafísica y siempre te sacará una sonrisa durante la conversación.

Con una mirada sincera y cautivadoramente llena de vida, Alberto Labad no te deja indiferente, como tampoco lo hace su pintura.

Una pintura de técnica magistral y extremadamente delicada, fina y elegante. Donde nada sobra, nada está de más, y todo está por algo.

El “menos es más” de Ludwig Mies van der Rohe se palpa, se disfruta y se hace cuadro en la pintura de Labad.

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¿Qué significa para Alberto Labad pintar?

Es una pregunta que por muchas veces que a uno se la hagan siempre tiene que pensarla un poco.

Decir que es la vida y que lo es todo es un tópico

Pero es mi ocupación máxima, mi hobby, mi trabajo, mi placer y a veces pues hasta me gusta. Es una necesidad. Una necesidad vital, que así suena más trascendental.

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¿Qué te lleva a dejar a un lado la Química y la industria y dedicarte de lleno a la pintura?

Pues está muy claro.

Que la Química no me gustaba nada. Seguí ese camino por imperativo paterno y la pintura y el dibujo me atraían ya desde el Bachiller, donde les hacía los exámenes de dibujo a la mitad de la clase. Les hacía unos dibujos de nota 6 ó 6,5 y yo sacaba un 7.(risas)

 

 

¿Qué es el color blanco en la pintura de Labad?

Un color más. Me gusta mucho porque despeja y simplifica la pintura, como pintor minimalista que creo que soy. Velázquez ponía las figuras sobre negro, cogía una figura y la ponía sobre negro para que resaltara, yo las pongo sobre blanco. Ahora tenemos más luz que la que tenían entonces aquellos pintores en su época. He cambiado los fondos oscuros por los claros.

Pero no deja de ser un color más.

¿Por qué Altea?

Venir a Altea fue una historia de mi galerista de los años 70. Estaba en la Galería SEN de Madrid y los dueños, Eugenia y Antonio Suñer, siempre habían tenido relación con Benidorm. Yo entonces venía de estar 10 años en Canarias y 5 en un pueblecito de Burgos donde yo veraneaba de pequeño y donde mis hijos fueron a la escuela del pueblo y convivieron con animales, en el campo. Luego pensamos mi mujer y yo que los chicos ya se hacían mayores y tenían que empezar a estudiar de una manera más seria y yo comenté esto en la galería y me dijeron:

– “Hombre!! ¿por qué no vais a Ibiza?

– “Otra vez a una isla no!. He estado 10 años en Gran Canaria y nos vinimos porque nos parecía estar aislados…”, contesté yo.

– “Bueno, pues entonces a Altea que yo la conozco, es un sitio de pintores”.

Miré una casa de alquiler en mayo del 79 y al final del verano ya nos vinimos todos.

“Altea”, Labad

Dime tres diferencias entre la Altea de ahora y la de hace 30 años

Bueno, un desarrollo urbanístico tremendo.

Pero, sobre todo, que yo tengo 40 años más, esa es una gran diferencia en la vida de cualquier persona, ¿no?.

Cuando yo llegué a Altea los chicos, Karmele y yo éramos jóvenes, hasta hacíamos un poco de vida nocturna en la Plaza del pueblo (bar Altea, la Plaza…). Pero también vinimos con la idea de que era un sitio de paso. Un pintor no suele pensar que va a echar raíces. Y pasó el tiempo, 10 años, 15, 20… y de pronto nos dimos cuenta de que los chicos habían echado raíces aquí y dijimos bueno, pues aquí hay que quedarse… y cambiamos una casa alquilada por una casa comprada. Ese fue el cambio de mentalidad, mi primera hipoteca.

Pinturas de Labad

Matisse se muestra como referente, tienes una obra “la Danza” que hace alusión directa, podemos entrever también el cubismo… ¿cuáles son tus referentes?

Jo… eso te vuelvo a decir como anteriormente. Es una pregunta que uno recibe a menudo y cada vez tengo que pensarla; y creo que cada vez digo una cosa diferente. Quien haya leído diferentes entrevistas mías va a pensar que estoy de los nervios, o que no tengo un criterio. Yo no creo que tenga unas referencias claras, unos dicen sí, surrealismo, otros cubismo…yo qué sé. Yo creo que mi pintura, que yo conozca, no se parece a la de nadie, o por lo menos, a mí me gusta pensar eso. Eso es más para los críticos. A mí me gusta pintar con la menor información posible para procurar decir lo máximo posible. Incluso mi manera de trabajar es así: parto de un pequeño boceto al que le quito más que le pongo con la goma de borrar. Hasta que me digo a mí mismo: para, no quites más cosas que no va a quedar nada. Y ese es mi camino. ¿De qué estilo es?, pues eso queda para los críticos. Es más, estoy convencido que si preguntamos a varios, cada uno me ubicaría en un estilo diferente. Así que, mi estilo es LABAD.

“La Danza”, Labad

 

¿Algo que te entusiasme o disguste del arte más antiguo y algo del arte contemporáneo?

A mí del arte, y a la vista está de lo que pinto, lo que menos me gusta el azar.

La pintura contemporánea basada en el azar, en como quede,  y si los chorretes quedan para abajo le damos la vuelta y ya está…un respeto a la creatividad de cada uno, pero no es mi camino. Creo que la Gioconda no se pintó por azar, estuvo años y años Leonardo dándoles vueltas o el David de Miguel Ángel, tampoco está hecho por azar.

Esa es mi idea de la pintura, poco azar o ninguno más bien, y muy pensada.

Me gusta la pintura refinada, el Bosco con una pintura muy pensada, Botticelli porque es de un gusto  excepcional y modernísimo, me gusta Rafael…Me gusta todo el arte que se ve que no hay un esfuerzo detrás, sino la mano de los ángeles.

A lo largo de toda tu obra, vemos un estilo constante ¿nunca has pensado en formas y colores absolutamente diferentes?

Es que cuando pinto no pienso. Ni siquiera ahora que llevo unos días sin pintar. Siempre tengo ganas de volver a pintar, de volver a organizar el estudio, pero no tengo ni idea de lo que voy a hacer, no tengo un plan o un tema… en el momento en el que esté delante del lienzo, moveré la mano, haré una línea y esa pedirá otra y otra y acabaré haciendo una pintura nueva. Por eso no me he planteado nunca hacer otra cosa, porque hago lo que me sale.

¿Qué supuso para Labad entrar en la Galería Malborough junto con Picasso, Tàpies, Dalí, Barceló…?

No es que haya entrado en la Galería Malborough. La Galería Malborough hizo una exposición sobre “Naturaleza muerta. Pintura española siglos XX y XXI”, se hizo una selección muy generosa conmigo y yo de pronto me vi, ahí, entre los Maestros vivos y muertos y bueno, fue como, no voy a decir como un sueño, pero algo muy inesperado, muy sorprendente y muy satisfactorio.

LABAD 2016

Pero cuando aquello acabó, seguí siendo Labad.

 

¿Quién es Kosme de Barañano para ti?

El comisario que me seleccionó para la Galería Malborough, a plazo corto y, a largo plazo, es un bilbaíno, como yo y, luego, he descubierto con el tiempo, posteriormente a la selección de la Malborough, que  su padre y el mío eran amigos. Tomaban café juntos en Bilbao en los años 60 y Kosme, jovencito, 15 años menor que yo (yo tenía entonces 25 y él 10), oía en su casa que su padre tenía un amigo cuyo hijo quería pintar, lo cual había causado gran disgusto y trastorno en la familia y eso, a un chico de 10 años, todavía en el colegio, le quedó como si fuera la imagen de la rebeldía, de alguien que quiere seguir su camino en contra del padre. Mi padre quiso que estudiase Química, estudios que empecé y dejé. Y a Kosme le pasó algo parecido con el paso del tiempo. También quisieron en su casa que estudiara algo que a él no le gustaba y él eligió Historia del Arte. La familia en aquellos años pensaría que se iba a morir de hambre, como pensaron en la mía.

Y con el tiempo resulta que cuando Kosme ya tenía una carrera, ya había pasado por el IVAM, ya era catedrático de Historia del Arte aquí en Altea , se encontró en internet un día con que su referente de juventud o niñez, el pintor LABAD, vivía en Altea. Me buscó y era la época en la que estaba haciendo la selección para la Malborough y me dijo una frase muy generosa, que no creo merecer ni entonces ni ahora: “tú tienes que estar ahí”.

Yo pensé: pero si yo soy un pintor desconocido, que vivo en mi casa pintando y al que no conocen ni en Altea…

Y estuve…

Labad

Mayoritariamente cuerpos femeninos y desnudos o casi, que se muestran elegantes, sensuales pero nada sexuales…

– Eso lo dirás tú! (me contesta Alberto. Risas)

– Pero es una sexualidad muy elegante… (le contesto)

– Ah bueno!, pero es que yo soy muy elegante y muy fino. Yo creo que se puede pintar todo de una manera… no voy a decir sin ofender porque el desnudo no ofende, o sí… Yo creo que seré el pintor erótico, al menos español, más fino, delicado, sensible… o respetuoso.

En muchas de tus obras vemos sillas. Sillas de diseño o sillones en los que el cuerpo femenino parece sumergirse, tanto, que casi no se distingue lo que es cuerpo de lo que es objeto. ¿Es esta la intención?

Esa expresión de sumergirse me gusta, porque para mí es casi como una obsesión este tema. La idea de un desnudo sentado, como concepto, me parece muy interesante para trabajar porque las combinaciones son infinitas. No sólo por cambiar el mobiliario sino el cuerpo femenino también. Y al final hay una ósmosis o transferencia entre el mueble y el desnudo que ya no se sabe qué es piel, qué es madera, qué se puede tocar… y eso me ha gustado siempre, pero todavía no he llegado a la síntesis total, a ver si me da tiempo de llegar…

Te voy a nombrar a tres mujeres dime la primera palabra que te venga a la cabeza con cada uno de esos nombres: Miranda, Cristina y Karmele

Miranda: Bueno… mi nieta querida

Cristina: mi hija querida, la madre de Miranda, qué te voy a decir…

Karmele: Pues la madre de mi hija querida y de mi nieta queridísima, la mujer de mi vida.

Me has citado tres mujeres… me lo has puesto muy fácil.

 

MIL GRACIAS ALBERTO LABAD!!!!!!!

Frutos María nos sumerge en su “Mar de madera”

Si algo caracteriza a Frutos María es su eclecticismo. Pintura, escultura en diferentes materiales y dimensiones…, nada se le resiste a esa creatividad en constante ebullición.  Y, como se empeñe en algo, es tenaz y constante, hasta conseguirlo.

Seguro de sí mismo, curioso y con una energía electrizante, Frutos María siempre está en marcha. Y es una marcha en la que, o te subes, o ya no llegas, de puro ritmo.

“Mar de madera”, la última exposición que muestra en el Castillo de Santa Bárbara (Alicante), es mi excusa perfecta para hacerle parar el ritmo y que cuente…

 

 

 

 

Hay cantidad de referencias artísticas sobre el assemblage: Picasso, los dadaístas y sus ready made (Duchamp, Hausmann, Merz…), Louise Nevelson, el maravilloso Rauschenberg, el arte Póvera,  Spoerri, Joseph Cornell con sus shadow boxes… ¿qué referencias has utilizado para realizar estas obras?

 En este caso no hay referencias conscientes ni concretas de estos artistas, aunque sí tengo conocimiento de todos y es posible que inconscientemente estén ahí. He utilizado mi propia referencia junto con los magníficos materiales que el mar me ha regalado y mi imaginación.

 

“Mar de madera”, hace referencia al material con el que están realizadas todas las piezas, pero del revés, ¿por qué madera reciclada del mar?

Porque es una madera con mucho carácter por su desgaste natural, el oleaje del mar, y por sus propiedades a la hora de una buena conservación (la madera se empapa en profundidad de yodo y otros nutrientes al estar tanto tiempo sumergida en agua salada).

 ¿Qué características tiene para que le hayas dedicado esta exposición?

Su esencia eminentemente natural.

 

Es obvio que recopilar todo este material que el mar ha ido desechando tras manipularlo entre olas y mareas, te ha llevado mucho tiempo, ¿desde cuándo estás recopilando material?

Prácticamente desde que llegué a Alicante, hace unos 35 años.

 ¿Cuánto tiempo le has dedicado a estas piezas que se muestran en esta exposición?

El tiempo en arte es incalculable. Son demasiadas horas de trabajo y diseño, pero compensa cuando están terminadas.  Es una satisfacción infinita.

 

 

¿Cómo es la realización de una de las piezas?, ¿escoges detenidamente cada uno de los trozos?, ¿los pintas antes o después del assemblage?

En un principio selecciono los materiales, que sean uniformes y con desgastes parecidos, luego voy componiendo y ensamblando con equilibrio, después encolo y posteriormente les doy aceites con pigmentos naturales. Esto también ayuda a que la madera se conserve mejor.

“Composición”

A la hora de componer una obra, ¿utilizas más la intuición o es algo que reflexionas y meditas con anterioridad?

Lo voy haciendo sobre la marcha y con ese gusto que tenemos los artistas.

Tu página web es: “escultorfrutosmaria”, sin embargo, la pintura tampoco se ha podido escapar de tu creatividad, pintas, haces escultura en hierro, cerámica, madera, hormigón armado…  ¿qué te aporta cada una de las técnicas?

Cada una de las técnicas, lógicamente, me aporta experiencias distintas, pero cuando veo unos trozos de madera, de hierro, un cubo de hormigón, materiales que prácticamente no son nada y los convierto en unas obras terminadas con las que el espectador puede disfrutar, me siento absolutamente satisfecho.

 

Esta frase es tuya, “La profundidad con la que entendamos a los materiales será el resultado de nuestro trabajo”, ¿a qué profundidad has llegado con los materiales que utilizas?

Gracias a esos materiales que utilizo, que hago míos y de los que aprovecho todo su carácter, su desgaste y  su riqueza, llego, sin duda, a un nivel de profundidad y fuerza en mi trabajo que me aporta muchísima satisfacción.

Cuando Frutos se pone a trabajar y escoge una técnica, lo hace movido por un estado de ánimo, por necesidades creativas o porque toca?

Tengo la gran suerte de estar siempre con ánimo y motivación para trabajar y, además, esa necesidad creativa constante, así que, ambas. Pero nunca por obligación.

 

¿Hay algún hilo conductor entre todas tus obras, más allá del propio Frutos María?

El esmero, el alma, la bondad y la satisfacción.

Hay un detalle que me ha llamado la atención en esta serie de obras, varias de ellas se titulan “Nueva vida”, a qué hace referencia?

A la reutilización de materiales de desecho para la creación de algo nuevo. Madera o materiales desechados que anteriormente han estado en la construcción o en barcos y han sido retirados. Materiales que parecen no servir para nada y que, para mí, tienen más riqueza cuanto más viejos son y más desgastados están.

Les doy una nueva vida, posiblemente más larga, al convertirlos en arte.

 

 

Una curiosidad, ¿a qué huele el estudio de Frutos?

Mi estudio creo que huele a creación, arte y pasión

¿Y lo próximo de Frutos María?

Seguir creando obras de arte, puras, naturales y que me puedan seguir emocionando cuando las termino, para poder hacer disfrutar, posteriormente, al espectador.

Más info sobre Frutos María 

MIL GRACIAS FRUTOS MARÍA!!!!!!

Escultura, sin más, con Maribel Pérez

Maribel Pérez se muestra tal cual, al igual que lo hace con su obra.

Sin florituras, sin lirismos, sin veladuras poéticas.

Con una mirada sincera, Maribel  no se anda con rodeos, es directa, concisa y desprende una fortaleza y una seguridad que dejan huella.

Como la huella en sus obras. Una huella que no deja cicatriz dolorosa, sino la muestra del puro trabajo y tesón.

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Si te nombro la palabra escultura, ¿qué te viene a la cabeza?

Muy sencillo, lo que me gusta hacer.

Y,  ¿qué olor te viene a la mente?

El olor a soldadura, al carbón quemándose en la forja, a madera, a cera… cada material tiene el suyo y cuando los trabajas se te queda grabado.

Estudiaste BBAA en la UPV, ¿por qué elegiste la escultura?

Fue mi gran descubrimiento al empezar a estudiar, fui comparando entre las distintas asignaturas y me quedé con la mejor para mi…  cuando empecé a ver todas las posibilidades que me daba la escultura lo tuve claro.

Imagino que algo de culpa tuvieron también los docentes y técnicos que tuve, cuando haces tu trabajo bien llegas y plantas muchas semillitas.

Y uniendo ambas cosas, así salió.

 ¿Qué recuerdo/s  guardas de tus años en los talleres como estudiante?

Guardo grandes recuerdos, mucho trabajo y mucho disfrute haciéndolo.

Me faltaba tiempo para hacer todo lo que quería, pero a lo que no llegaba se quedaba ahí en tareas pendientes…

También el ambiente de trabajo en los talleres era tremendo, llegaras al taller que llegaras había gente trabajando, y eso ayuda mucho. Siempre digo que tenía a mis compañeros de promoción y a mis compañeros de taller, los de taller eran una mezcla de distintos cursos pero igual de enganchados que yo.

¿Cuáles son los referentes de entonces, cuando estudiabas, y los de ahora?

En cuanto a referentes artísticos no creo que hayan cambiado mucho, he ido ampliando al descubrir más artistas, pero los que me removieron en su momento lo siguen haciendo a día de hoy.

Si tengo que nombrar a alguno de los primeros, me quedaría con Susana Solano, Louise Bourgeois, Martín Chirino… la obra de las dos primeras fue impactante para mí, la de Chirino también por supuesto, pero conocerle personalmente me dio todo el empuje para continuar haciendo escultura, sobre todo en un momento crítico como es acabar los estudios.

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En la mayoría de tus piezas utilizas hierro, ¿qué te aporta este material?

Cuando descubrí que podía trabajar el hierro, y aquí tuvo mucho que ver parte de la obra de Susana Solano, haciendo que perdiera la frialdad con la que viene de fábrica, me dije que por ahí tenía que ir yo…

En primer lugar batirlo, dejando la huella de cada golpe, luego trabajarlo en caliente en la fragua… todo eso me permite el uso de un lenguaje que creo que enriquece mucho las piezas que hago.

También es un material que con “poco” trabajo, te ofrece mucho, me resulta cómodo hacer con él.

Cuando utilizas plomo, madera o bronce,  ¿por qué eliges ese material? ¿Es la pieza la que te lo pide o es una elección casual?

Pues yo diría que ni una, ni otra. Esta es una pregunta que me cuesta responder a bote pronto, no soy muy consciente del por qué.

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Te puedo decir que acumulo materiales, ya sean comprados o reutilizados, que juego con ellos y a veces salen cosas que me interesan y otras no tanto, pero ahí quedan.

También soy muy dada a probar todo tipo de técnicas y materiales. Disfruto viendo qué puedo sacar o mejor, qué me da cada material.

Y por último puedo añadir que a veces las circunstancias personales me han llevado a no tener medios, o a no tener tiempo, y me he tenido que adaptar a lo que he podido hacer en esos momentos, por que hacer se puede hacer con cualquier cosa y en cualquier lugar, si se quiere.

Tienes como una tendencia a la curva y a realizar piezas que guardan un interior a modo de guarida, cobijo, resguardo… ¿qué es lo que Maribel intenta guardar ahí?

Yo no guardo nada, me limito a evidenciar, vengo de ciencias puras, analizo y muestro. Esto creo que se ve más claro en las piezas tituladas “Doble Interior”, donde disecciono las piezas en dos y se ve lo que no se veía estando entera.

 

A modo de metáfora, si abriésemos a Maribel y pudiésemos sentirla por dentro, de qué material estaría hecha y qué nos encontraríamos?

¿He dicho que vengo de ciencia puras? Soy poco poética, si me abres te encuentras con esa maquinita perfecta que es el cuerpo humano que es capaz de crear tanto física como artísticamente. Y debo de estar hecha de un material que desconozco, pero muy resistente y que se regenera o se carga, porque cuando parece que no doy más, ahí continúo. Pero nada especial, como todo el mundo.

Como técnica de taller en la Facultad, ¿qué crees que es lo más importante que se debe transmitir a los alumnos en una Facultad de BBAA?

En mi opinión todo es importante, conocimientos técnicos, teóricos, históricos… no se puede dejar de lado ninguno de ellos.

Hay que conocer cómo, qué, por qué, para qué, qué se ha hecho antes y qué se está haciendo ahora.

Todo conocimiento, venga de donde venga, es aprovechable para la práctica artística.

A lo largo de los años que llevas en el mundo de la escultura y metida en un taller, ¿has notado cierta diferencia de trato por ser mujer?

No por el hecho en sí de hacer escultura, pero sí en el día a día, yo tengo que ir a almacenes a comprar materiales, realizo trabajos con maquinaria, conozco técnicas y materiales que según los estereotipos no debería manejar una mujer… y no, no tengo porqué ser dependienta de ferretería como me han dicho en alguna ocasión.

Pero imagino que ocurre igual con las mujeres que se mueven en campos “habituales” de los hombres. Pero aquí estamos y vamos a continuar.

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Y, ¿qué es lo próximo que tiene en mente Maribel?

En mente muchas cosas, que pueda llegar a realizar no sé si tantas. Siempre digo que no tengo vida suficiente para hacer todo lo que quiero.

A nivel escultórico, continuar, a mi ritmo, que no va ser muy productivo, pero es lo que puedo en estos momentos y si vienen otros momentos con más tiempo para invertir pues aprovecharlos. He tenido temporadas de baja productividad, pero por suerte, la cabeza no desconecta.

 

MIL GRACIAS MARIBEL!!!!

Los “Horizontes perdidos” de Alberto Romero

Cuenca y Altea han dejado su huella en la memoria de Alberto Romero, paisajes a modo de cicatrices que revelan un lirismo repleto de matices en forma de manchas, goteos, sombras, luces, rasgados, pinceladas…

Paisajes que, en sus primeros años, muestran referentes visuales claros pero que, con el paso del tiempo, se van desvaneciendo, dejando paso a una necesidad, inmanente, de libertad. Desembocaduras, auroras, ciudadelas, desfiladeros… que cada vez se vuelven más abstracción, en la búsqueda de la verdad, de la esencia más pura.

Capas y capas de pintura que ocultan y a la vez desvelan, que pasan por una amplia paleta de colores a modo de cuento visual, azul ultramar, de cobalto, violeta de Marte, verde esmeralda, rojo de cadmio, amarillo óxido, tierra de siena, ocre dorado, negro humo, negro carbón, blanco de china…

Lienzos que al final son GESTO, ímpetu cargado de nostalgia, a veces, incluso, de cierta tristeza, unión directa del pincel al corazón, sensible,  profunda y compleja poesía. Gesto cuya inmediatez e instantaneidad contrasta con la revelación del espacio pictórico como espacio de pausada y meditada contemplación.

 

  • Si te digo PINTURA, ¿cuál es la primera palabra que surge en tu cabeza?

Vida.

Ciudadela en la arena

Ciudades de arena

  • Si te nombro tu ciudad natal, Cuenca, ¿qué recuerdo emocional y qué recuerdo visual te vienen a la cabeza?

Cuenca es para mí la infancia en mi barrio del Escardillo. Fue allí donde tuve constancia de ser Yo, y donde empecé a pintar a los 15 años. Todo lo que ha sucedido después ha sido un discurrir errático buscando un espacio donde volver a ser feliz, como lo fui allí. La pintura me ha ayudado a recorrer el camino de la vida, tal vez buscando otro Escardillo, que abandoné para sentir la aventura de vivir, porque allí paradójicamente, era demasiado feliz.

  • ¿Y si en vez de Cuenca, te nombro Altea?

El descubrimiento de Altea en el 1.964 fue, sin lugar a dudas, un deslumbramiento. El reconocimiento de un lugar que, supe en el acto, sería crucial en mi vida con un gran efecto emocional.

  • Dime un/a o unos/as artistas que te hayan influido a lo largo de los años en tu obra y otro/a al que admires.

A lo largo de las distintas etapas (porque en una carrera dilatada como la mía, hay distinta etapas, distintos intereses, distintos “yo”) me han influida muchos, me es imposible hablar de uno. Sí te puedo decir que en un principio fue Monet, después Cézanne, luego una serie de pintores figurativos y abstractos: Hopper, Tapies, Bacon, De Kooning, Twombly. Ahora sobresalen Monet y De Kooning. Nunca me ha interesado el Hiperrealismo, ni Antonio López. Tienes cuadro de formato variado.

Imagen extraída de la página web: www.smb.museum

Cy Twombly: School of Fontainebleau, 1960; Collection Marx © Staatliche Museen zu Berlin, Nationalgalerie / Jochen Littkemann / Courtesy Cy Twombly Foundation

  • Tienes unos cuadros-golosina (o así los he que he bautizado yo) pequeños y luego están los de tamaño más grande. ¿qué diferencias a la hora de enfrentarse a unos y otros hay?, ¿qué te aporta cada uno?

Las distintas escalas tienen que ver con el estado anímico en el que empiezo a pintar. Hay días, sobre todo por la tarde, después de la pequeña siesta, en los que el impulso creativo y la energía decaen. En lugar de atacar un gran lienzo donde es el cuerpo entero el que se implica como en una batalla, hecho mano de formatos pequeños donde es la mano y la muñeca solamente las que actúan. Así, que podríamos decir que los pequeños son debidos a momentos de debilidad física (y mental, tal vez). Aunque, a veces, sirvan como punto de partida para cuadros  más grandes.

  • En la historia de tu obra, vemos cómo hace años tu pintura se movía en el realismo, como en la obra “Madre” o en “La escalera”. Como llegas a la casi total abstracción que estás haciendo ahora viniendo de ese realismo?

Cuando empecé a pintar no tenía idea de la pintura, del arte. Veía en las paredes de la casa de mis padres las pinturas del abuelo Fermín que representaban el paisaje de las hoces, del río que serpenteaba entre chopos bajo los balcones, y me gustaba comparar la realidad con la interpretación pintada. Así que empecé a verlo todo con ojos de pintor: las sombras violeta, las nubes difuminadas en el azul, los espatulazos de ocre, gris y azul de las rocas. Creo que fue así como nació mi vocación y, naturalmente, empecé a pintar paisajes de las hoces. Pero eso sí, nunca busqué rincones pintorescos, de esos que salen en las postales, reconocidos por todos. Después, a través de libros y revistas de arte me sumergí en el impresionismo: Cézanne, Gaugin, Van Gogh…, luego los expresionistas alemanes del Blau Reiter… Después, en la Escuela de Bellas Artes, empecé a componer cuadros con figuras, siempre femeninas, recluidas en interiores más o menos inquietantes. Esos cuadros tuvieron gran importancia en mi producción de muchos años, acercándome a los realistas americanos Wayath y Hopper. Pero llegó un momento en que todo aquel dispositivo de imágenes empezaba a “acartonarse”, y la sombra de la repetición me acosaba. Quería cambiar, hacer algo que expresase más directamente mis emociones: quitaba, añadía, borraba, pretendiendo liberar el cuadro de vana retórica, pero no encontraba el camino. En ese tiempo, vi reproducida en la revista Art News la obra abstracta de De Kooning “Primavera”: algo se desencadenó dentro de mí.  Me di cuenta de que no era necesario contar nada para emocionar, de que la pintura se bastaba sin la anécdota, y de que toda aquella literatura adherida a mis cuadros con mujeres desnudas, espejos rotos, escaleras a ninguna parte, etc., eran elementos propios de la fotografía, del cine. Yo conocía la obra de los componentes del grupo “El Paso”, que seguían la estela del expresionismo abstracto americano, pero hasta ese momento, con el descubrimiento de De Kooning, no me di cuenta del mundo que había pasado desapercibido para mí. Seguía pintando mis historias con mujeres, pero había en mi interior una semilla que años después, cuando viajé a los U.S.A. permaneciendo una larga temporada, invitado por el Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para la difusión de la Cultura Española, y al contemplar la obra de estos artistas directamente, esa semilla fructificó, invadiendo  todo el dispositivo pictórico que ya se tambaleaba. Corté por lo sano. Empecé a despojar mis cuadros de “relato”, de pretender contar una historia, de hacer más literatura que pintura. Había comprendido que había suficientes soluciones plásticas en la pintura pura para desarrollar, buscando el paisaje mental con los mecanismos del recuerdo; el cuadro, concebido como parte de un vasto universo revelado por la propia acción pictórica, con los sueños y recuerdos de la naturaleza y los mil horizontes que han rodeado nuestra propia existencia.

 

  • Crees que es una evolución natural en los artistas?, ¿se es consciente de esa tendencia o va ocurriendo sin darte cuenta?

Yo no puedo hablar de todos los artistas, puedo hablar de mí. Para mí, ocurre por necesidad. Yo no digo: “ahora voy a pintar figurativo; ahora abstracto”. El misterioso equilibrio entre la razón y el instinto, me lleva a rechazar lo que no me resulta cómodo, donde no soy libre. Lo que hasta ese momento tenía toda la legitimidad de ser indagado, puede acabar siendo un lugar trillado, ya conocido, reiterado, que hay que desechar. Habrá artistas que repitan sus fórmulas toda la vida. Supongo que se encontrarán cómodos…, o se engañan. No es mi caso. Para mi, como te dije al principio, la pintura es vida y libertad. Como no soy el mismo en cada etapa; como no es lo mismo tener 20 años que 50 que 70, y como ocurren cambios también en derredor, necesito buscar lo que en cada momento se adecua a mi necesidad expresiva; y es bueno que así sea, tanto en la búsqueda de la creación transfigurada de la naturaleza, como en la abstracción total. El pintor realiza frente al lienzo un cuerpo a cuerpo, transformando la materia inerte y pasiva en una acción llena de pasión y energía esperando que el resultado le satisfaga. No puede engañarse.

  • Los colores que utilizas al pintar responden al instinto, al recuerdo, a la emotividad del momento en el que pintas o a un compendio de todas ellas?

Primero al instinto, y la situación emocional del momento. El color que elijo tiene que ver con cómo me siento… El cuadro tiene también sus reglas, te dirige a lugares con colores que no tenías planteados al inicio.

  • Has expuesto en Alemania, Holanda, U.S.A, Portugal… ¿hay diferencias en la concepción del arte con respecto a España?

En la actual Aldea Global, todo se simultanea: las noticias, los espectáculos, los acontecimientos políticos y sociales… y el arte. En el cinquecento solamente eran los reyes, los papas, y las familias más poderosas los que podían acceder al arte, y eran algunos artistas los que creaban escuela en sus talleres, siendo su difusión  mínima y a través de grabados que solamente  muy pocos privilegiados conocían. Entonces, Miguel Ángel, Leonardo, Durero, etc., creaban escuela en sus países. Hoy todo se difunde simultáneamente y a todo color; el Digital Art inunda las redes sociales; el Photoshop ayuda a transformar imágenes; la Infografía propaga imágenes con distintos programas…, es decir, que cualquier muchacho inquieto y de cierta sensibilidad, no importa de qué país, sin conocimientos del oficio del arte y con sólo saber utilizar el ordenador, puede crear imágenes “artísticas”, y ya no importa de qué país provengan: es lo mismo.

Almadraba

“Almadraba”, Alberto Romero

  • Ahora que viene ARCO (Feria de Arte Contemporáneo) ¿cómo ves el mundo del arte actual?

Para un viejo que lleva pintando 60 años con la misma técnica de Rubens (bueno, en los últimos años he hecho concesiones al acrílico, mea culpa), comprenderás que no esté demasiado pendiente de lo que se cuece en las grandes Ferias mediáticas, aunque a veces haya participado en ellas y me entere. He vivido el impresionismo, el surrealismo, el dadaísmo, el expresionismo, el art brut, el op-art, el pop-art, el hiperrealismo, el expresionismo abstracto, el arte conceptual…, bla, bla, bla. A mí, el Giotto, (siglo XIII), me parece modernísimo.

Desembocadura

“Desembocadura”, Alberto Romero

  • Soy una curiosa con respecto a lo que lee la gente, ¿qué estás leyendo ahora mismo?, ¿un libro imprescindible para Alberto?

Como me ocurre con los pintores, me es imposible decidirme por unos libros, por un libro, son muchos a lo largo de la vida los que me han conmovido y me han afectado en las distintas etapas. Resumiendo: el primero, a los 12 ó 13 años fue La isla del tesoro (Stevenson) viviendo la aventura en primera persona. Después la Vida de Cellini, y a través del tiempo: La Regenta (Leopoldo Alas), Rojo y negro (Stendhal), El paraíso perdido (Milton), El libro del desasosiego (Pessoa), En busca del tiempo perdido (los siete tomos. Proust), Ulises (Joyce), Memorias de ultratumba (Chateaubriand), El castillo (Kafka), La montaña mágica (Mann), Residencia en la tierra (Neruda), Lolita (Nabokov), Mientras agonizo, El ruido y la furia (Faulkner), El ángel que nos mira (Wolfe), Trilogía de la carretera (Cormac McCarthy). Ahora mismo estoy leyendo tres: Alto riesgo (Russo), Historias de Berlín (Isherwood) y El libro de los Baltimore (Dicker). Desde que en los años 70 leí por primera vez En busca del tiempo perdido, es mi libro-s de cabecera, mi biblia y guía espiritual. (POR CIERTO, ME LOS TIENES QUE PRESTAR, AL MENOS UNO PARA QUE EMPIECE!!)

  • Y por último, ¿qué es lo próximo que tiene en mente Alberto?

Pintar.

 

MIL GRACIAS ALBERTO!!!!!!!

La magia de la sencillez, “Handmade” Rufete

Rufete es claramente y desde el primer (y hasta el último) vistazo, CORAZÓN.

Un corazón que guarda, sin candados, humildad, sencillez y calidez, y así lo muestra a través de sus esculturas.

Se le intuye una inteligencia reservadamente pasmosa y una creatividad que le bulle en la mirada y, detrás de esa aparente timidez, Rufete atrapa, Rufete es hogar. Así te lo hace sentir.

Si te nombro la palabra “escultura”, ¿qué es lo primero que te viene a la mente?

Pues una de las primeras cosas que me viene a la mente es la foto en blanco y negro de Brancusi, sentado en una gran piedra, con brazos cruzados y una mirada profunda… y Giacommetti en su taller con las esculturas y una montaña de escayola en el suelo…. Me encanta ver las esculturas en los talleres de los escultores…

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Constantin Brancusi Autoportrait dans l’atelier, vers 1933-34 Négatif gélatino-argentique sur verre, 12 x 9 cm Legs Constantin Brancusi 1957 AM 4002-727 © Adagp Paris 2007

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Giacometti en su taller. Foto: Ernst Scheidegger. 1954

¿Qué le inspira a Rufete?

Gracias a internet podemos saciar nuestras curiosidades y encontrar fuentes de inspiración, conocer artistas como Caspar Berger, Zadok Ben David, Tomas Libertiny, Gwon Osang

 

Lo importante es mantener viva la curiosidad y las ganas de aprender… y por supuesto no parar de trabajar

Estudiaste BBAA en Valencia, ¿cuál es la huella más significativa de tu paso por la Facultad?

En Valencia tuve grandes compañeros de trabajo, y también grandes profesores, Vicente Orti te enseñaba cómo levantar piedras sin tocarlas… quien le conoce no vuelve a ser el mismo (Yo misma doy fe del poder de ese gran Maestro). También la Beca Erasmus que cursé el último año en Holanda fue impresionante, donde pude participar como asistente en EKWC (European Ceramic Workcentre). Fue un periodo de aprendizaje muy intenso.

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Pieza del escultor Vicente Ortí. Foto extraída de su página web.

 

Trabajas con hierro, cerámica, madera, latón… ¿tienes alguna debilidad por alguno?, ¿por qué?

No destacaría ninguno, quizás el más importante para mí sería la escayola, pues muchas veces al trabajar mediante molde en las piezas de hierro, cerámica, céntimos empleo la escayola como soporte y la dedicación y cuidado es a veces mayor que con el material definitivo de la escultura.

 

Tienes dos piezas, una de cuerpo entero y otra que es un busto, esta última por cierto, seleccionada para el  XIX CERTAMEN NACIONAL DE PINTURA Y ESCULTURA CIUDAD DE MELILLA.…, realizadas con céntimos, ¿cómo surge la idea?

Me encontraba realizando trabajos con pequeños fragmentos de hierro y un compañero de trabajo me enseñó un puñado de céntimos pegados a un imán… ahí fue cuando comencé a probar cómo se podían soldar.

 

Tienes unas libretas de bocetos en las que dibujas casi de manera compulsiva, ¿qué es lo que podríamos ver en esas hojas si pudiéramos echarles un ojo?

El dibujo para mí es muy importante. Es sin duda la forma de expresión gestual más rápida y directa de expresar tu estado de ánimo, tus inquietudes…. Podemos encontrar en mis libretas infinidad de siluetas monotrazo que muchas veces me abren el camino para realizar las esculturas.

 

Realizaste un taller de forja con el escultor Martin Chirino, que formó parte del Grupo El Paso junto a otros grandes como Antonio Saura, Manolo Millares, Manuel Rivera, Rafael Canogar, Luis Feito, Manuel Viola, Antonio Suárez, Pablo Serrano, Juana Francés y los críticos José Ayllón y Manuel Conde, ¿qué tal la experiencia?, ¿qué atesoras de la vivencia?

La escultura de pies de forja fue la obra que realicé en el curso. Fue una experiencia apasionante. Sobre todo porque me desconectó de mi trabajo y me pude dedicar al 100 por 100 a realizar una obra en forja en los Altos Hornos de Gijón, que fue donde se realizó el curso, con otros escultores. En ese curso coincidí con grandes amigos por lo que me encontré en un fantástico ambiente de trabajo.

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¿Hay algún material que no hayas tocado aún y tengas curiosidad por trabajarlo?

El vidrio está ahí… pendiente.

Gran cantidad de tu obra hace referencia a la figura humana, ¿Por qué?

Me apasiona el proceso de realizar esculturas figurativas mediante molde. Es un proceso fascinante trabajar con la huella y texturas del cuerpo, cómo al realizar moldes con vendas de escayola estamos creando una nueva piel, y cómo nos permite posicionarnos en el interior del molde, que es como estar dentro del cuerpo. A la vez, y sin darnos cuenta, estamos parando el tiempo, estamos construyendo y retratando tridimensionalmente un cuerpo que nunca volverá a ser el mismo.

 

¿Qué pieza aún no ha realizado Rufete y no se saca de la cabeza?

Son muchas las piezas pendientes… pero quizás la serie de piezas que trata del injerto hombre-árbol que va rondando desde hace tiempo, sea unas de las que más insiste en salir a la luz.

Eres técnico de taller en la Facultad de BBAA de Altea, ¿qué es lo que no puede faltar en el taller personal de Rufete?

Ruido. El silencio me desconcentra, y aunque esté dibujando, la música me es imprescindible.

¿Después de “Handmade”, tu última exposición, qué viene?

Hacer una exposición individual siempre motiva, ves cómo las piezas interactúan entre ellas y aunque son creadas individualmente te das cuenta cómo funcionan en su conjunto.  En mente se encuentra realizar piezas nuevas, catalogar y actualizar web.

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MIL GRACIAS RUFETE!!!!!!!

 

 

 

Búsqueda continua, de Sari Miró

“El arte nos permite encontrarnos a nosotros mismos y perdernos al mismo tiempo.”
Thomas Merton

“Aprende las reglas como un profesional para poder romperlas como un artista.”
Pablo Picasso

Con una chispa vibrante en los ojos y una sonrisa humilde aparece, siempre, Sari Miró.

Una mirada que siempre anda buscando más allá de lo que se ve a simple vista y a poco que le mires a los ojos, con  sinceridad, se te desvela.

A lo Robinson Crusoe, Sari, a nivel personal como en su obra, busca, rebusca y vuelve a buscar un algo que, aunque sepa que no existe, no dejará de intentar encontrarlo. Inquietudes que, como los calcetines en la chimenea en Navidad, llenan de ilusiones cada rincón de sus lienzos.

En su torbellino interior, Sari se pierde para encontrarse y volverse a perder… Y ese ir y venir, aunque a veces parezca todo lo contrario, es el que le hace crecer en todos los aspectos.

Rascar, rayar, aguar, volver a tapar y volver a rascar, rayar, aguar… y así, en un continuo ritual que parece no tener fin. Pero lo tiene, y ese fin, es la obra de Sari.

Una obra colorista, repleta de texturas, de arquitecturas que aparecen para luego desaparecer, de bodegones a manchas, a trazos, a corazón abierto, porque si algo es Sari, además de artista, es puro y auténtico corazón.

Berlín

Catedral Berlín

  • Estudiaste para contable y te convertiste en artista que, por la necesidad de aprender y mejorar decide apuntarse a la escuela de Bellas Artes de Alcoy, donde pasa 9 años estudiando el claro/oscuro. ¿Cómo y por qué empieza Sari Miró a pintar?

Mi trabajo en el mundo de la contabilidad fue hace muchísimos años, cuando era muy joven y no fue algo que elegí conscientemente ya que lo que a mí siempre me gustó fue pintar. Es cierto que durante un tiempo, que fue corto, compaginé ambas cosas, a media jornada mi trabajo con los números y por las tardes la pintura hasta que llegó un momento en que mi trabajo fue pintar a jornada completa y fue así como mi trabajo pasó a ser mi pasión, porque la pasión estuvo ahí desde el principio y así sigue hasta hoy.

Años más tarde de ese momento crucial en mi trayectoria,  me formé en la Escuela de Bellas Artes de Alcoy, donde adquirí una perspectiva amplia del mundo artístico y afiancé la disciplina que ya llevaba conmigo durante mis años de producción creativa. Todos estos estudios me abrieron a nuevas oportunidades como cursar estudios como alumna visitante en la Facultad de Bellas Artes de Valencia y la realización de numerosos talleres con artistas destacados del panorama artístico nacional para continuar ampliando mi visión.

Panorámico

Panorámico

Estas oportunidades me hicieron darme cuenta de que cuanto uno más sabe y más se preocupa de saber, más tiene la sensación de todo lo contrario, con lo que supe, que lo que me movería a partir de entonces era mi inquietud de aprendizaje que tomaría el cariz de necesidad vital, de oxígeno.

  • Me comentas que en la escuela de Bellas Artes de Alcoy se trabajaba sobretodo el claro-oscuro y técnica, mucha técnica, lo cual es fundamental para tener una buena base de trabajo, pero ¿crees que se debería, también, hacer hincapié en la construcción de un lenguaje propio?

Lo que sí tengo muy claro es que la técnica es imprescindible para ser respetado como artista, que, al fin y al cabo es lo que deseamos todos, con lo cual, no es que la técnica me parezca fundamental, es que debe estar sin cuestionamiento. En la escuela de Bellas Artes, esta cuestión se entendía a la perfección y así se me transmitió a mí y a otros compañeros; no es un tema baladí y sé que no todo el mundo lo tiene tan claro. Solo en los últimos años de mi estancia en esta escuela, surgió este último debate que comentas, la cuestión del lenguaje propio, cómo se construye, qué cimientos necesita… Junto con el profesor hablamos de todo esto en profundidad y tan solo al principio se nos dejó a algunos alumnos experimentar en nuestra búsqueda plástica  particular, dándonos cierta libertad y siempre apoyándonos en todos los conocimientos adquiridos para más tarde ampliar esta selección a todos.

Considero que lo académico es importante, así como también la libertad de experimentación, la búsqueda de expresión particular, el permitirse dar carpetazo a las normas aprendidas siendo consciente de ello y el dar rienda suelta a lo que uno siente y lleva dentro cuando se enfrenta al lienzo en blanco.

  • Pones y quitas, construyes y deconstruyes, vas y vienes, ¿crees que has conseguido ese lenguaje propio o sigues en su búsqueda?

Yo lo que creo es que no hay dos caminos, el conseguir un lenguaje propio no imposibilita el continuar investigando y “buscando” algo, aunque a priori no identifiques el qué; y por otro lado, el seguir en búsqueda, por decirlo de alguna manera, no significa que no estés creando ya en el presente un lenguaje propio. Esto se me ha revelado en varias ocasiones porque a veces uno mismo no sabe clasificar su propia obra, en cambio, los demás identifican claramente un hilo conductor que el propio artista no ve o que le cuesta ver. Quizás, tenga algo que ver con la perspectiva, el mirar a cierta distancia, no lo sé.

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Melancólico destino

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Strecke (díptico)

Por mi carácter, yo cuando pinto, inconscientemente me descubro en la búsqueda de un reto y para ello utilizo todo lo que forma parte de mi mochila, todo lo que tengo a mi alcance. Juego con las formas figurativas,  las abstractas, las veladuras, la calidez de los colores, el collage… dependiendo de, por una parte, lo que quiero conseguir y por otra, lo que el cuadro me va pidiendo, porque sí, la obra tiene capacidad de decisión y cuando eso ocurre, el pintor, que está ahí, es el que debe ponerse a disposición de ella, escucharla, aunque esto probablemente, solo sea comprendido por los que lo han experimentado. Es por ello que construyo y deconstruyo, dibujo y borro, superpongo capas y las vuelvo a quitar… En ese momento, la obra creativa ha tomado el control.

  • Eres una persona con muchas inquietudes que te hacen moverte por tránsitos diferentes, ¿hacia dónde te llevan exactamente en tu pintura esas inquietudes? Y ¿Cuáles son las estrategias que utilizas para plasmarlas?

Sí, la inquietud es algo que caracteriza mi temperamento y como la pintura es una extensión de mí, posiblemente también a mi obra. Mi cabeza nunca para, siempre está trabajando, con las antenas puestas, en alerta creativa que digo yo, a la caza de ideas y con la imaginación a veces desbocada. Cuando vuelco todo esto a la obra, hay una parte consciente de mí, que es estructurada, que sabe lo que tiene que hacer y cómo y luego hay otra parte más caótica que mediante el movimiento empieza desde la acción, a veces sin estrategia previa.  Y algo sorprendente que me ocurre, es que ni yo misma sé el resultado hasta que no llega el final. Así que, supongo que el lugar hacia donde me llevan esas inquietudes todavía no puedo saberlo. Puede que con el tiempo, se vaya clarificando.

Recuerdo a un profesor en mi paso por la Facultad que nos dijo que todo ya estaba inventado pero yo creo que no es del todo así. La reinvención o reinterpretación también puede constituir algo nuevo, que no novedoso, que son dos conceptos distintos.

Todo lo que se va descubriendo se puede utilizar para tu búsqueda personal.

Las estrategias a utilizar por cada artista también son muy personales, no son casuales y responden a un por qué. En mi caso, en ocasiones no tengo estrategia, empiezo a dibujar sin pensar pero me doy cuenta de que detrás de esa decisión siempre hay una línea de razonamiento más o menos clara. Cuando empiezo por ejemplo con manchas, sigo una línea desde lo particular a lo general, lo que se llama desde el mundo científico razonamiento inductivo y es entonces cuando ya puedo identificar las formas que la obra me sugiere, las cuales respeto aunque en algunas ocasiones también me limiten, en ese momento me enfado, doy la vuelta al lienzo y vuelvo a empezar. Otras veces, este razonamiento funciona y lo llevo hasta el final. Hay otros instantes en que mi pensamiento funciona partiendo de lo general a lo particular, es decir, me sirvo de recortes de periódico, una fotografía de una puerta vieja, un viaje, cualquier cosa… y partiendo de ahí empiezo la obra con una dirección nítida.

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  • Se percibe en tu obra, sobretodo en el paisaje, una necesidad de acotar y definir los espacios, aunque luego los tapes con capas y capas, sigue el dibujo y la referencia arquitectónica, ¿por qué?

Los años de disciplina siguen ahí, y la geometría de las cosas siempre está presente. Siento que aunque mi yo quiera abandonarlo es automático y por tanto, debe formar parte. No sé por qué no puedo soltar totalmente la forma o lo identificable en una forma mejor dicho, así que, la solución a este “conflicto” pasa por integrar ambos impulsos creativos que existen en mi interior.

  • Y ¿por qué, a su vez, esa necesidad de deconstruirlos?

Tú lo has dicho, creo que es una necesidad, y como tal, es algo más bien instintivo. El cuerpo te pide hacerlo. No es algo que me resulte fácil, es la zona incómoda pues muchas veces quiero y no quiero, hay una lucha ahí. Puede que por la formación tan figurativa que tuve, eso me haya llevado a este lugar pues si no lo hiciera no me retaría a mí misma, que es lo que siempre acabo haciendo. La deconstrucción es una técnica que yo necesito porque es lo que me motiva, con lo que transformar, descomponer, insinuar… son los verbos que preciso.

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Tiergarten, Berlín

  • Pintar es solo otra forma de escribir un diario, que dijo Picasso. Hay en tu obra una variación de tonalidades que llama la atención. Pasas de una paleta cálida a una vibrante, para pasar, más tarde, por una más oscura… ¿Pinta Sari según su estado de ánimo?

Es posible aunque no siempre. Sí he observado que, curiosamente, en invierno suelo trabajar obras más oscuras y sin tanto color. Sí influye en mi estado de ánimo cuando no encuentro la inspiración y eso me ocurre cuando desecho ideas que no me aportan esa chispa que necesito porque es vital para mí ilusionarme y desde ahí empezar a trabajar. Si mi estado de ánimo se resiente, no le doy mucha importancia, lo tengo asumido, les pasa a muchos artistas y se suple empezando la obra, aunque ese día, o días, o semanas no sean nada productivos.

  • Además, eres una persona muy entusiasta que salta de flechazo en flechazo, con muchísimas ilusiones que van y vienen a modo de torbellinos de ideas, ¿crees que esto te favorece o a veces se convierte en un handicap?

Creo que no me favorece, demasiadas ideas y conceptos a veces muy distintos es un salto demasiado grande y responde a esa mente caótica que me asalta pero precisamente por eso, es algo que he aprendido a gestionar, el caos mental si aparece es porque me va a ayudar a resolver lo que tengo entre manos, o eso quiero pensar.

  • Quizá ¿por este salto de ilusiones en ilusiones te resulte más difícil UNIR toda tu obra con un mismo hilo conductor?. Sin embargo, ¿no crees que eso mismo ya es el hilo que lo une todo?

Me tranquilizas diciéndome eso, muchas veces pienso: ¿cómo enseño mi obra con temas tan dispares entre sí? Es algo que a los artistas nos dicen que debemos resolver, así que me esfuerzo pensando cómo puedo solucionarlo. Justo a continuación, me surge la idea del cambio y deduzco que mi forma de ser lo necesita, por tanto como Sari es así, que sea el público quien lo haga.

  • ¿Cuál es el siguiente salto, la próxima ilusión que mueve a Sari?

Siempre hay ilusión en mi vida, siempre. El otro día, estaba arreglando mi estudio y me aparecieron varias obras a medio hacer de hace bastante tiempo que en su momento descarté, y eso ahora es lo que me obsesiona y está de actualidad en mi cabeza, sin saber muy bien el motivo de querer retomar esos temas. Seguramente, para la próxima exposición me atreva a hacerlo y me sorprenda a mí misma.

MIL GRACIAS SARI!!!!

Art certifícate

La belleza de lo cotidiano, con Rosa Ripoll

Todo se hunde en la niebla del olvido
Pero cuando la niebla se despeja
El olvido está lleno de memoria

Ah las primicias, Mario Benedetti.

“¡Detente, instante, eres tan bello!”.

Fausto, Johann Wolfgang von Goethe.

Detrás de esa primera impronta de seriedad y lejanía, Rosa Ripoll esconde una sensibilidad a flor de piel y una fragilidad que, tras el cristal de sus gafas, te mira con honestidad.

La obra de Rosa Ripoll habla de lo cotidiano, de lo bonito, de lo amable. Cuenta eso efímero que no dejar escapar como arena entre los dedos. Susurra escenas y paisajes de cuento, pero un cuento sin monstruos, brujos o sustos, más bien un cuento donde bailantes árboles y violetas azules disputan el juego del protagonismo en el plano; donde a poco que prestes atención, veladuras trabajadas con la más absoluta exquisitez, te cantan el fluir de un río.

Rosa posee una mirada de lente de primer plano, captura los detalles y colores de mundos efímeros y cambiantes, cuyas variaciones parecen imperceptibles a simple vista (un naranja más magenta, un cián más verdoso, un amarillo más cálido), pero que para la mirada sensible constituyen un antes y un después.

Rosa Ripoll se sienta, te mira más allá de lo que otros ven y, con seriedad y un aplomo desconcertante, te descubre, con absoluta sinceridad, que, lo que realmente desea, es perderse y volverse a encontrar pintando. Dejar a un lado lo aprendido y lo aprehendido para volver a entenderlo todo de nuevo pero con la mirada, el gusto, el tacto y la sensibilidad de su ahora. Un dejarse llevar que sólo te permite la privilegiada posición del ya conocimiento.

La obra de Rosa es tal cual ella, seria, rigurosa, perfeccionista, pero a la vez, sutil, emotiva y repleta de una exquisita sensibilidad.

  • Si te nombro la palabra PINTURA, ¿qué es lo que primero que te viene a la mente?

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  • ¿Qué significa pintar para Rosa? 

Forma parte de mi vida desde hace tantos años…
Mi pintura y yo somos una y al mismo tiempo somos paralelas, a veces pienso que
tiene vida propia y que no soy yo la que la dirige, hemos ido evolucionando las dos
juntas y como todo lo que nos apasiona en la vida, es capaz de hacerme muy feliz en determinados momentos o de hundirme absolutamente cuando los resultados no son lo que esperas. Pero esa lucha es algo que forma parte de los que no se intentan acomodar en algo que les pueda parecer correcto.

  • ¿Qué es para Rosa ser “ELLA MISMA” mientras pinta?

Intentar contar algo que tenga que ver conmigo, pero que a la vez pueda ser una
sensación de la que se pueda apropiar el que observa la pintura, la pintura tiene que
ser del que la observa, tiene que ofrecer la sensación de que se puede suspender en
esa ventana, entrar, quedarse porque le transporta, porque le da una sensación
agradable que le apetece tener cerca, por eso es tan difícil hacer de algo tuyo
personal, algo universal. Para mí esa es la meta.

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  • Tu obra desprende un colorido impresionista, ¿qué es para ti el COLOR? 

El color es para mí definitivo. Tuve un aprendizaje muy académico, pero el dibujo en
este momento no es lo más importante, sí lo ha sido y forma parte de mi adn como
artista. Paulatinamente he ido abandonando la precisión a la hora de trasladar los
conceptos y las imágenes al soporte, para intentar trabajar solo con color, definir mis
contenidos con una percepción subjetiva, valiéndome únicamente del color.

  • Se percibe en tu paleta una predominancia de las tonalidades de colores frío
    (azules, verdes, malvas, violetas…) ¿por qué?

Teniendo en cuenta que es el color que más me gusta, ( el azul),el azul es cielo y mar y esto forma parte de mi entorno mas inmediato. Todos los colores están en todas partes, distribuir la cantidad de cada uno en distintas zonas es lo complicado para que todo tenga sentido y armonía. Aún así el azul con diferencia me marca mucho, no podría pintar sin el azul, además es el color que está en la perspectiva en la lejanía, todo lo que empieza a estar en un segundo plano esta lleno de azul.

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  • Veladuras, colores pastel, sutilidad, sensibilidad, incluso cierta fragilidad, ¿qué es lo que descompone emocionalmente a Rosa?

Todo lo que tenga que ver con mi familia, soy muy dependiente de ellos y eso forma
parte del discurso escondido en mi obra, la tranquilidad de mi familia es mi
tranquilidad psíquica y es lo que necesito para poder trabajar a gusto. No soy capaz
de trabajar con desazón, inquietud o preocupación. Al contrario que otros artistas,
que de los momentos difíciles hacen su gran inspiración, a mi me desintegra.

  • Y ¿qué la recompone?

Saber que todo está tranquilo, yo siempre digo que mi mente tiene que estar vacía y
para eso tengo que estar tranquila, cuando esto sucede entonces voy creando un
clímax en mi mente, con los elementos que necesito para trabajar y empiezo la
lucha. La música es desde luego un elemento indispensable en esta recomposición.

  • En tu obra se percibe una tendencia a lo bello y lo amable, ¿es así?, ¿por qué?

Porque me gusta agradar, crear buenas sensaciones, no tengo un discurso crítico, no
me gusta lo triste, lo desagradable, la dureza de nuestro alrededor. Intento rescatar
lo bonito porque hay muchos artistas que esto lo hacen definitivamente mejor. Soy
una persona muy pendiente de la actualidad y en mi vida privada soy crítica con lo
que considero oportuno, me siento muy responsable como ciudadana de lo que pasa a
mi alrededor y sé que debemos implicarnos en el cambio que queramos que se
produzca cada día. Pero mi trabajo versa sobre lo habitual pero amable, el mundo
flotante como era descrita la cultura Ukiyo en Japón, cuando las estampas japonesas
hacían arte de lo cotidiano, el tránsito que tenemos nosotros cada día por los
distintos lugares que nos acompañan y que seguirán acompañando a otros que nos
sucederán.

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  • Eso bello y amable se centra en momentos y retales de paisajes o escenas muy
    concretas, ¿por qué ese mirar tan del ahora, tan de lo efímero?

Lo maravilloso de la vida, son historias mínimas, suceden cada instante, son parte de
una secuencia de imágenes imprescindibles, que si nos las detuviesen y pudiésemos
observarlas desde la distancia, veríamos que lo bello está a nuestro alrededor en
todo momento, rescatar esos pequeños fragmentos de secuencias detenidas en el
tiempo es sin duda una tarea casi imposible.

  • Tu pintura evoluciona hacia el desdibujar, hacia el hacer para, después, deshacer; como si quisieras permitirte el no perfeccionismo, el no virtuosismo, ¿te pide abstracción el corazón?

Como he comentado anteriormente, provengo de una enseñanza férrea en el
academicismo, al cuál le debo todo lo que sé y ello me ha permitido tener una visión
lo suficientemente educada para distinguir lo que me interesa de lo que me sobra,
pero sí que es cierto que voy soltando lastre y quiero desdibujar, desaprender hacer
el camino a la inversa, no me interesa el dominio de la técnica per sé, si no me
conduce a nada más profundo, el hecho de dominar la mano no me atrae, prefiero
que la mente me lleve a dominar algo mas etéreo, sí ; la atmósfera, el viento, el
silencio, el sueño… a través del color. Y esto es, desde luego, una evolución hacia la
abstracción, pero todo es una incógnita.

  • ¿Estás permitiéndote ser algo más libre?

La libertad consiste en coger más compromiso con uno mismo, el enfrentarte a un
lienzo de frente es muy esclavo, pero intentarlo y conseguirlo es verdaderamente
una catarsis. La imagen idílica del artista en total ausencia de normas y salvajemente
libre no es más que eso, algo idílico, el verdadero artista se compromete con uno
mismo, y nadie mejor que uno mismo para exigirte al máximo aunque sepas que no
puedes.

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  • Eres una persona muy coherente y que se toma muy en serio cada cosa que hace, ¿qué te autoexiges en tu pintura?

Coherencia, consistencia, solidez y sinceridad ante todo, quiero poder defender mi
trabajo porque creo en él, no engañar a nadie. No creo mucho en las casualidades y
sí en el esfuerzo diario; físico y mental, al menos este es mi caso. Si crees en lo que
haces, lo transmites, la gente lo nota, lo sabe.

  • Y por último, ¿dónde quiere llegar Rosa en su futuro más cercano?

Mi objetivo más inmediato es, exponer, poder mostrar mi trabajo en diversas salas
para tener cada vez una visión más objetiva de mi trabajo, a través de los demás. He
estado mucho tiempo en el estudio, sin hacer muchas exposiciones y ahora tengo una
intención clara de mostrar mis paisajes posibles.

Mil gracias Rosa!!!!!!!